VENGANZA DE UN HIJO CONTRA SU PADRE,
 
asesinándole en un bosque por darle malos ejemplos desde pequeño
 
 
A los padres y a las madres
les daremos un ejemplo;
podrán tomar experiencia,
si escuchan un momento.
Un niño, de muy pequeño,
su padre le comportaba,
que a robar por los campos,
nunca le decía nada.
 
............ a su padre,
...........................a,
........................ ladrón,
..........................a,
..........................do,
y quién sabe si algún día
tendrá que ver a su hijo
en manos de la justicia.
 
Las súplicas fueron muchas,
mas él no hacía caso;
no tardó en ver a su hijo
a un calabozo enccarcelado;
allí se quedó Joaquín
ocho días encerrado;
contaba catorce años
el infeliz desgraciado.
 
Llorando amargamente,
su pobre madre corría
a casa del señor Alcalde
al saber esta noticia.
Suplicándole la madre,
por fin pudo alcanzar,
que el bondadoso Alcalde
lo dejara en libertad.
 
Hijo mío, no te asustes,
no seas nunca cobarde,
continúa como siempre,
le decía el mal padre.
Éstas fueron las palabras,
que cuando salió, le dijo.
Vayan tomando ejemplo
los padres que tengáis hijos.
 
A los diecinueve años,
Joaquín a nadie temía.
Fue el ladrón más famoso
que en Tortosa corría.
Cansado ya de ir solo,
un compañero cogió;
robaban y asesinaban
si llegaba la ocasión.
 
Ya verán con qué astucia
fueron un día a robar
en una casa de campo,
muy lejos de la ciudad.
Se disfrazaron de fraile
y la marcha emprendieron,
cruzando aquellos campos
hasta que al sitio llegaron.
 
Joaquín pegó a la puerta
con un palo que llevaba;
salió el dueño a la ventana
y preguntó quién llamaba.
Somos padres misioneros
y en nombre de Dios pedimos
que nos dé hospitalidad;
nos encontramos perdidos.
 
Sin sospechar las ideas
que los frailes llevaban,
abrió la puerta enseguida
y les dijo que pasaran;
siéntanse un momento,
pronto irán a descansar;
voy a arreglarles la cama
y se podrán ir a acostar.
 
Pensarían los traidores:
habrá que disimular;
y sacando los rosarios
se pusieron a rezar.
Un criado de la casa,
decía entre sí mismo:
yo no duermo esta noche,
no me fío de estos tipos.
 
Así que bajó el dueño,
concluyeron de rezar;
Suban conmigo, les dijo
con mucha amabilidad
el dueño, que era algo beato;
y besó la mano a los dos.
Aquí está su aposento.
Buenas noches nos dé Dios.
 
José, que no era tonto,
le dijo al otro criado:
Vamos a ver estos frailes
lo que hacen en ........
Se pusieron a ..........
y estas palabras ..........
Tú matarás los criados,
yo mataré al dueño.
 
Llenos de terror y espanto,
los dos criados marcharon
en su cuarto enseguida,
y las escopetas cargaron.
No tardaron en oír
en la puerta un ruido;
sin darle tiempo que entrara
dieron muerte al bandido.
 
Joaquín, en aquel momento,
al dueño asesinó,
y cuando oyó los disparos,
a la fuga se entregó.
Fueron buscando a Joaquín
los dos valientes criados;
miraron toda la casa
mas todo les fue en vano.
 
La Justicia sospechó
al momento con Joaquín,
y en busca de él, en seguida,
salió la Guardia Civil.
Tranquilamente estaba
en la taberna almorzando;
atáronle fuertemente
y a la prisión fue llevado.
 
En aquella misma noche,
de la prisión escapó;
fue corriendo a su casa,
llevando mala intención.
Subiendo por una tapia,
en el huerto se tiró;
llamó a la puerta y dijo:
Abrid, madre, que soy yo.
 
¿A qué vienes, hijo mío?
¿Qué vienes..........o?
Nada sabía ................
que hubiera sido encerrado.
Madre mía de mi alma,
vuelvo a marcharme en seguida
a esconderme en el monte,
antes que amanezca el día.
 
No tiene usted la culpa
si yo me veo perdido;
me llevarán al palo
o a morir en el presidio.
Y cogiendo la escopeta,
Joaquín dijo a su padre:
Hasta llegar al bosque,
vendrá usted a acompañarme.
 
Cuando llegaron al bosque,
Joaquín vio un árbol torcido;
oirán la referencia
que al mal padre le hizo.
Refiriéndose al árbol,
le hizo esta pregunta:
¿por qué está de ese modo?
¿quién ha tenido la culpa?
 
Su padre le contestó:
Así que iba creciendo;
si lo hubieran dominado,
subiría bien derecho.
Si a mi desde pequeño
me hubieran enderezado,
yo no sería asesino;
sería un hombre honrado.
 
Usted ha tenido la culpa
si yo me veo perdido,
por darme malos consejos;
voy a pegarle un tiro;
quiero que tomen ejemplo
los padres que tengan hijos;
así lo confesaré
cuando sea preciso.
 
Al cabo de cinco horas,
encontraron a Joaquín,
escondido en el bosque,
dos de la Guardia Civil.
Fue llevado a Tarragona
por criminal y bandido;
encerrado está en la cárcel
hasta el día del juicio.
 
Y sólo con sus dolores
y sus lentas agonías,
pasa el infeliz los días,
pensando siempre en su engaño.
 
Y su más constante anhelo,
su dicha más codiciada,
¡oh!, poder madre adorada,
a tus brazos regresar.
 
En esta tierra de amores,
do todo es placer y calma,
do se extasiaba mi alma,
de la brisa al murmurar.
 
Pasar la vida tranquila
sin quebrantos ni sin penas,
mas tú, hijo, las cadenas
tendrás que ir arrastrando.
 
Mi padre tiene la culpa
si yo me veo perdido;
adiós, madre de mi alma,
soy ladrón y asesino.
 
Queridísima madre:

Llorando escribo estas cuatro letras  para manifestarle que me encuentro encerrado en uno de los calabozos de la cárcel de Tarragona:

 
Perdóname, madre mía,
he dado muerte a mi padre;
él fue el que tuvo la culpa
de ser yo ladrón y asesino.
No me olvides, madre mía,
te quiero con todo mi corazón.
 
Madre querida,
escucha mi triste canto,
impregnado por el llanto
que emana del corazón;
escucha el eco sombrío
del hijo que, infortunado,
vive como desterrado
del mundo en hondo rincón.
 
Joaquín Velasco
 
 
NOMBRES Y APELLIDOS
 
El padre de Joaquín, Francisco Velasco
La madre, Teresa Torres
El dueño de la casa de campo, Miguel Quitá
Los criados, José Oliva y Juan Gibert
El compañero de Joaquín, Jaime Alsina
Pueblo donde habitaba Joaquín, Horta de Tortosa
 
FIN
 
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Imprenta de M. Palau, D. Blasco de Alagón, 53, Morella.
 
(Document d'Adelaida Moles)