EL VERDADERO EVANGELIO DEL DÍA
 
Escrito en castellano claro para que todos lo entiendan
 
 
PRIMERA PARTE
 
Lo mejor de todo el mundo
de más mérito y valor,
que todo viviente estima,
su nombre es el amar.
 
Es el origen del bien
y lo que sostiene el mundo,
pues si el amor no existiese
no habría viviente alguno.
 
Pues ya al nacer los primeros
hubiesen muerto enseguida
pero el amor de las madres
les han dado y dan la vida.
 
Y si todos, de unos a otros,
nos tuviésemos amor,
habría en la Sociedad
más dicha, más paz y unión.
 
Pero es todo lo contrario,
no hay para el prójimo, amor
ni humanidad ni conciencia,
caridad ni compasión.
 
Sólo reina, por desgracia,
la soberbia y la avaricia,
el engaño, la traición,
la envidia y la política.
 
Con la marcha de estos tiempos,
una de dos ha de ser:
quien no beba sangre ajena
la suya se han de beber.
 
Entre el rico y entre el pobre
se comen al que es mediano,
el rico, con las usuras,
el pobre, con estafarlo.
 
Porque el rico, sin piedad,
que su afán no tiene tasa,
si presta, es a lo seguro,
con excesiva ganancia.
 
Y aquél que, por compasión,
al pobre le va prestando,
sobre no corresponderle,
se le hace el pobre contrario.
 
Los que haya en la clase media
a otra clase mudarán.
Algunos podrán subir,
pero los demás bajarán.
 
Con sólo el valor de un duro,
ya se preste o ya se tome,
con lo que el rédito aumenta
se hace rico o se hace pobre.
 
Hoy, la máquina del mundo
va extraviada y descompuesta,
cada cual a su negocio
la dirige a vía recta.
 
Quien trabaja, poco come,
quien no trabaja, se harta,
quien hace bien, le hacen mal,
quien hace mal, bien le pagan.
 
Al hombre malo protegen
y al hombre bueno le ultrajan,
porque al malo se le teme
y en el bueno no hay venganza.
 
La fuerza adquiere el derecho,
el dinero, a la razón,
y al hombre se honra o deshonra
según si hay odio o pasión.
 
No hay ley que se observe,
exacta a quien la buscó,
pues según fluye su bolsa,
así tiene la razón.
 
Y los políticos mayores,
cada cual en su opinión.
Todos quieren gobernar
porque van tras del turrón.
 
Nadie gobernar quería
en tiempo de nuestros padres,
y hoy, en ciudades y pueblos
todos quieren ser alcaldes.
 
Generalmente en España
se le censura al gobierno,
y son gobiernos peores
los de ciudades y pueblos.
 
Si el poder del de Madrid
tuvieran los de los pueblos,
a muchos de sus paisanos
les dejarían en cueros.
 
Como hay muchos empleados
para cada labrador,
viviendo el regalo de todos,
a él lo dejan sin ración.
 
El que ha logrado un empleo,
aún de los más inferiores,
se ríe de comerciantes,
de artistas y labradores.
 
Labradores, trabajad,
cultivad muy bien la tierra,
que produzcan mucho fruto
para ver si un poco os queda.
 
Si hubiese en nuestra España
algo más de economía,
habría más abundancia
y de más paz gozaría.
 
Y así es lo que sucede
por la avaricia y la envidia.
Nuestra España siempre está
en una guerra continua.
 
Guerra con el extranjero,
guerra en ciudades y en villas,
guerra en pueblos y aldeas,
y guerra entre las familias.
 
Con soberbia y con orgullo
quiere cada hombre un Rey,
con estrecha ley a todos
y para él sólo ancha ley.
 
Cada cual de por sí dice:
"Yo lo quiero, es la paz,
ero muchos me hacen guerra
porque les quito su pan".
 
Hoy todos nos lamentamos
y todos con gran razón,
pues son malas nuestras obras,
y es peor nuestra intención.
 
Conciencia, hoy es el negocio,
Caridad, hoy, la traición,
Amor, hoy es el deleite,
y el Dinero, honra y honor.
 
De política y codicia
nuestra España enferma está.
Vivir así es imposible.
Morirá o sanará.
 
 
SEGUNDA PARTE
 
Es contagio que sufren
ciudades, villas y pueblos,
y no sólo los seglares,
que también lo sufre el clero.
 
Hasta dentro de la Iglesia
se ha introducido el comercio.
Sus derechos se los sube
y le rebaja sus rezos.
 
Representan y no imitan
los sacerdotes a Cristo,
porque Él fue pobre y humilde
y ellos soberbios y ricos.
 
Jesucristo se eligió
la pobreza y padecer,
y ellos buscan la riqueza,
regalos, pompa y placer.
 
Jesucristo se buscó
 a doce hombres, los más pobres,
y ellos buscan para amigos
a los más ricos señores.
 
No son por su vocación
ministros de Jesucristo,
y al templo y a la oración
sólo van porque es su oficio.
 
Muy pocos han hecho al templo
ni a los pobres, beneficios.
Son muchos más los que han hecho
a sus herederos ricos.
 
Pues como a representantes
imiten a Jesucristo
en caridad y humildad,
para ejemplo de los ricos.
 
El hombre que ha conseguido
dignidad o autoridad,
él debe ser el primero
que la debe respetar.
 
Pues de poco o nada sirve
rectar los vicios ajenos,
si el que recta es dominado
por aquellos vicios mismos.
 
Para que las represiones
den buen fruto y gran provecho,
los padres y autoridades
recten con el buen ejemplo.
 
Y el que quiera ser feliz,
que tenga conformidad,
pues aliviará sus penas
pensando en quién sufre más.
 
Y cada cual que medite
la semilla que he sembrado,
que recogerá su fruto,
sea tarde o sea temprano.
 
Que el hombre que da a otro hombre
bebidas de amarga hiel,
amargas las beberá,
que el amargo no da miel.
 
Quien quiera ganar aprecios
haga bien sin ver a quien
y no quiera para otro
lo que no quiera para él.
 
Y nadie quiera apropiarse
el fruto que es del ajeno,
que para todos habrá
y más en paz viviremos.
 
FIN
 
*   *   *
 
No diu el nom de la impremta.
 
(Document d'Adelaida Moles)